El otro día en una cafetería me senté con ella, sin hablar. Siempre quise verla, y estar con ella. Ella es mi estrella. Sus ojos ámbar y labios chiquitos. Los cachetes con manchas marrones. Su nariz rara. Su pelo raro. Me enamora.
Quisiera poder tocar su piel de porcelana blanca, y besar sus labios rosados. Quisiera hacerla conocerme mejor. Pero ella no me corresponde. Así de simple.

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