Ya es fin de año, y me doy cuenta que ya no puedo ser el mismo. Uno debe asumir la edad y vivirla. Y levantar la cabeza y darse cuenta que todo lo que pasaste y vivenciaste valió la pena. Y ver que en todo tuviste el apoyo de algo mayor. El logos que nunca nos abandonó.Decisiones.Consecuencias.
Estoy tranquilo, sigo caminando por la calle, y siento olor a tango, y medialunas. Me gusta la tormenta que se viene, pero al mismo tiempo siento culpa por alegrarme por esta lluvia, pues muchos sufren por ella. Las mujeres son como tormentas. Frescas, energéticas, ruidosas, lindas. Me alegran, y me dan culpa. Las mujeres son como café, amargas, y agradables. El café trae recuerdos, de momentos, charlas, y fotografías. Las mujeres también, ¿que coincidencia no?
Pero de que me sirve el café amargo que después se enfría. Por eso camino por las calles solo. Solo como el lobo que aúlla para la luna.
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