Y el conejo sintió falta de aire, y no se podía mover más.
Pensé, si es que puedo pensar, ¿qué puedo hacer para ayudarlo? Primero, le dí más espacio, y esperé, hasta que pueda respirar. Y respiró. Empecé a preocuparme más con el. Cuidarlo más de manera que no le pase otra vez.
Me creí tanto que lo cuidaba bien, que no le di más cariño y amor. Solo lo controlaba dando de comer y beber en el momento debido. Haciendo . Pero ahora me di cuenta que no era lo suficiente. Necesitaba que yo demostrara de formas diferentes el cariño. Lo bueno, es que me di cuenta temprano, porque sino se iba a morir, y si se muere mi conejito, yo no seré feliz.
Que bueno que lo vi al conejito. Que bueno que se salvó.
Nenhum comentário:
Postar um comentário